
Adquiera un martillo. Es sumamente importante que el martillo a usar durante cualquiera de los rituales sea nuevo. No debe estar contaminado por ningún otro tipo de energía que no sea la de la persona que lo va a utilizar y la que el dios mitológico Thor le infundirá durante la consagradón. Prepare una soludón con aproximadamente un litro de agua de lluvia, cuatro cucharadas de mirra en polvo y siete gotas de tintura de benzoína. Mezcle los ingredientes hasta que se disuelvan totalmente en el agua, revolviendo en forma circular en el sentido de las agujas del reloj. Tome el martillo por el mango con su mano derecha y lávelo, derramando esa solución sobre la cabeza del mismo, sin tocarlo.
Deje que el martillo se seque en contacto con el aire y, una vez seco, escriba sobre ambos lados de la cabeza, con pintura plateada o gris, la palabra de Thor. Tome el martillo nuevamente por el mango y colóquelo sobre el humo de una cucharada de diente de Sangre de Drago quemada sobre unos carbones encendidos y repita, mirando hada arriba…

Según la mitología germana, el dios Thor era un gran combatiente, puesto que sus golpes eran siempre infalibles y mortales. Legendarios relatos lo describen como un hombre fuerte y vigoroso, de barba rojiza. Su voz se escuchaba a kilómetros de distanda y sus ojos lanzaban relámpagos cuando montaba en cólera. Thor poseía tres atributos maravillosos: un cinturón mágico que duplicaba sus fuerzas, unos guantes de hierro que le resultaban útiles para sostener sólidamente el martillo y Mjollnir, el martillo que le permitía destrozar a sus enemigos.
Mjollnir había sido forjado por el enano Sindri y, gradas a él, el dios pudo vencer a casi todos sus enemigos por las influencias negativas. Cuenta la leyenda que esta divinidad hacía uso de su arma como si se tratase de un bumerán: Thor lanzaba el martillo e inmediatamente después de que éste derribaba al enemigo volvía a las manos del dios.

Cualquiera de nosotros puede encontrar muchas almas afines a lo largo de la vida, contrariamente al caso del Alma Gemela que es necesariamente única y exclusiva. Encontramos almas afines entre dos buenos amigos, en una agradable relación familiar y cómo no, en una pareja cuya convivencia es un modelo a seguir. Como sabremos distinguir si nos llevaremos bien con alguien, por supuesto conociéndolo a fondo, lo cual no es fácil, por eso existen algunas claves basadas en las combinaciones de tendendas del carácter que nos permiten saber cómo es la persona que colmaria nuestras expectativas y necesidades.

Cuántas veces hacemos determinadas cosas, no porque nos proporcionen placer, sino sólo para no llamar la atención. Cuántas veces nos callamos la boca, incluso para no emitir una opinión que, suponemos, es contraria a la de la mayor parte de la gente. Cuántas veces deseamos ponernos esa ropa que tanto nos gusta y que nos queda tan bien, pero no lo hacemos por miedo a no estar a la moda y ser objeto de desaprobatorias miradas ajenas. Estos son sólo algunos ejemplos de una de las afecciones psicológicas más comunes de nuestra sociedad, el miedo al ridículo.
Estos individuos tienen la sensación de comportarse con timidez, inseguridad y hasta vergüenza, por eso hay que vencer el miedo. Y, sobre todo, con un excesivo miedo al ridículo. Son esclavos del deseo de gustar a todos, menos a sí mismos. Se trata de hombres y mujeres que viven obsesionados por el respeto a los demás, aun a costa del respeto a su propia persona.

Según cuentan las leyendas, en el sauco moran elfos, duendes y otros espíritus de la naturaleza. Hay quien piensa que enemistarse con estos árboles (por ejemplo, al golpearlo distraídamente) implica atraer la hostilidad de los seres que viven en él y esa experiencia se traduce en una multitud de pequeñas molestias. Cuando se produce un corte en el sauco, éste sangre o parece sangrar, porque suelta una resina rojiza, lo que contribuye a acrecentar su leyenda de conexión con poderes trascendentes. Se dice que no conviene hacer una cuna de bebé con madera de saúco, porque los elfos y las hadas que el sauco atrae lo van a pellizcar.
Existe un hechizo para restablecer las buenas relaciones con los elfos del saúco y, por extensión, con toda clase de problemas con duendes traviesos. Debe tomar un pedazo de pan y un ovillo de lana, encontrar un árbol de saúco y dejar allí ambas cosas, cerca de las raíces. La tradición dice que los elfos comerán el pan e hilarán la lana, en señal de paz.

Los druidas usaban varas de avellano para adivinar el futuro y para encontrar manantiales escondidos. En Inglaterra se usó hasta el siglo XVII un bastón de avellano para determinar la culpabilidad de personas acusadas de asesinatos y robos.
Collar mágico
Ensarte varias avellanas con un hilo para confeccionar un collar. Puede colgarlo en su dormitorio o llevarlo puesto. Será un amuleto de buena suerte.
A salvo de incendios
Tres trozos de madera de avellano incorporados a la estructura de casa, la protegen contra incendios.

El abedul es un árbol purificador, asociado a los nuevos comienzos. En la mitología celta, simbolizaba el principio primero y último. Durante el primer mes lunar. los celtas usaban varillas de abedul para alejar el espíritu del año viejo. Se dice que la escoba de las brujas estaba confeccionada con ramitas de abedul atadas con sauce a un palo de fresno. Esta costumbre estaba fundamentada en las virtudes de este árbol. Si usted quiere renovar las energías de su hogar e impedir que entren energías negativas, confeccione una escobilla con ramitas de abedul y cuélguela en alguna parte de la casa.

En la cultura celta, el roble tiene un significado simbólico de apertura, de puerta. Por eso se dice que es un árbol que nos permite conectar con los estados superiores. Hay una conexión con este punto cuando se asocia al muérdago, con la idea de un talismán que haría la función de “llave”, algo capaz de abrir misteriosas y mágicas puertas.
Purificación
Si se quema leña verde de roble en una pequeña hoguera o sobre carbones, ese humo puede usarse para purificar impurezas psíquicas. También ahuyenta a los malos espíritus.
Pararrayos
Las bellotas puestas en la ventana de la casa sirven para protegerla del rayo. El mismo poder se atribuye a llevar encima un pedazo de corteza o dos ramitas de roble en forma de cruz.

El mayor poder de este árbol está en su base, que representa el símbolo dei poder regenerador y curativo que viene de lo alto. Siéntese junto a la base del abeto con Ias palmas extendidas hacia él o, directamente tocándolo. Visualice la energía del árbol penetrando por sus manos y bañándolo por dentro y por fuera, limpiando y regenerando su energía como una gran antena que tomara su fuerza del cielo y la repartiera por su cuerpo. La energía del abeto proviene de lo alto. Trate de imaginarla como un remolino de poder que desciende hacia usted.
Antimaleficios
Una ramita de abeto colocada en el interior de la casa y preferentemente detrás de la puerta, atrae las energías protectoras del árbol y aleja toda maldad y todo maleficio.

Los druidas formaron un sacerdocio horoscopo celta y vivieron en las Islas Británicas alrededor del año 1000 a. de C. La religión partía de una observación aguda de la naturaleza y de las energias supra naturales identificadas con los espíritus de sus árboles. Se los llamaba los sabios del bosque y eran expertos en un amplio número de disciplinas. Se organizaban de acuerdo con una estricta jerarquía y presidía cada uno una comunidad.