Los saqueadores de tumbas
Si bien en todas partes del mundo existen personas que se dedican a profanar tumbas, es en Egipto donde esta práctica encuentra más adeptos. Ocurre que los tesoros que se esconden en las grandes pirámides representan un atractivo irresistible para los buscadores de fortunas, que no dudan en ingresar los saqueadores en los sitios sagrados para robar los objetos de valor y venderlos en el mercado negro. Los antiguos egipcios concebían la muerte como una etapa más de la vida, similar a la jubilación de nuestros tiempos.
El paraíso era el lugar en donde los egipcios pensaban que podían pasar su retiro y lo ubicaban al oeste, en donde se pone el Sol, sencillamente en la otra orilla del río que cobijaba a su civilización. En ese paraíso el difunto era llamado a reproducir su vida terrena, con la salvedad de que podía librarse del trabajo físico, que otros harían por él. Los sacerdotes egipcios habían desarrollado un rito por el cual el difunto tendría servidores que harían por él su trabajo. Se trataba de los ushabti, unas pequeñas figuras con las que se enterraba a las personas y que cobrarían vida en el Más Allá.


